Había una vez un mar al que le encantaba mirar el cielo y ver como los pájaros se divertían. Él siempre había querido volar pero nunca pudo porque pensaba que el acantilado que estaba justo en frente de él se iba a enfadar porque siempre estaba durmiendo y no quería despertarle
Un día el mar se armó de valor y fue a despertar al acantilado. Cuándo lo despertó el acantilado dijo:
-¿Quién ha sido la persona que ha osado despertarme?-dijo con voz tranquila pero a la vez sería
-¡He sido yo! Quería preguntarle algo... si me permite.-respondió tímidamente.
-Cuenta, ¿Que quieres?
-Me gustaría preguntarle si se podría mover un poquito para que yo pueda alzarme y ver el cielo.
-¡Estas loco! Yo no me puedo mover de este lugar. Lo siento mucho no puedo hacer lo que me pides.-dijo pensando que el mar era un poco tonto
-¿Pero no puede hacer nada de nada?- dijo un triste
-Bueno... puedo hacerte un hueco, así podrás saltar lo más alto que puedas.
-¡Eso es más que suficiente! Muchas gracias.
Ese mismo día el mar empezó a saltar muy alto, y pudo cumplir su sueño.
Así se crearon los bufones de Llames de Pría.
