Pero… ¿¡Qué es eso!?
De pronto abrí los ojos y justo, delante de nosotros, había una persona desconocida. Entonces nos empezamos a poner nerviosos… No sabíamos que hacer y… parecíamos niños pequeños, ya que no parábamos de hacernos los dormidos para que ese hombre no se diera cuenta de que estábamos despiertos.
El hombre no paraba de mirarme a mí y a mis primos… estaba sentado en la silla y no paraba de moverse. Mi primo más pequeño de 11 años se levantó y fue a encender la luz para que nos diéramos cuenta de que era un montón de ropa en la silla.

